Cuidar a quien cuida
Cuidar de una persona mayor o dependiente es un acto de cariño, pero también cansa mucho, en el cuerpo y en la cabeza. Muchas veces quien cuida se olvida de sí hasta que ya no puede más.
Señales de que necesitas ayuda
- Sientes cansancio la mayor parte del tiempo, aunque duermas.
- Tienes menos paciencia que antes y luego te sientes culpable.
- Has dejado de ver a tus amistades o de hacer lo que te gustaba.
- Duermes mal o te duele la espalda cada vez más a menudo.
- Sientes que todo depende de ti y que no puedes parar nunca.
Pedir ayuda no es fallar
Repartir el cuidado con otras personas de la familia o con profesionales no es abandonar a nadie. Es la forma de que el cuidado dure en el tiempo y sea de calidad. Unas horas de ayuda a la semana pueden bastar para descansar, hacer tus gestiones o simplemente respirar.
No estás solo ni sola: estamos aquí para ayudarte a ti, para que puedas seguir cuidando.
